La Calderería ha cerrado sus puertas un año después de haberlas abierto a la ciudad y a las iniciativas de sus ciudadanos, colectivos, asociaciones y demás agrupaciones. Sí, cerramos puertas con tristeza, dejamos atrás esta etapa en la que creímos posible poner en marcha un centro de estas características en una zona periférica de la ciudad, sin recursos pero con ganas. Nos despedimos del espacio pero no del proyecto. No obstante, a raíz de los últimos acontecimientos, nos gustaría cerrar este proceso de la mejor manera posible informando de los motivos de cese del espacio, del proceso que hemos seguido y el desenlace final que ha tenido, por si a alguien le puede servir esta experiencia acumulada para su propio caminar.
Algunos de vosotros estaréis ya al tanto de que el propietario se mostró reticente a firmar un contrato de alquiler en ” masovería urbana” individualizado con los proyectos presentados a la convocatoria, así como, en segundo termino también al ofrecimiento de una gestión horizontal de la cesión de uso temporal en la que se hallaba desde el inicio. Ante esta continua negativa desestabilizadora, intentamos negociar recordándole la motivación de nuestras propuestas que se basaba (y se basa) en las firmas de varias asociaciones que se hacen responsables de un espacio tan grande y con tantos condicionantes. En la misma medida, sabemos que, detrás de esa negativa a la horizontalidad, se encuentra la ”rápida” oferta de una empresa interesada en ocupar el espacio mediante un contrato de alquiler al uso. Sinceramente, nos sentimos un tanto defraudados en nuestro esfuerzo durante todo este año por adecentar y activar un espacio con la promesa de un acuerdo de masovería prolongado durante tres años que hiciera sostenible la gran inversión, ya iniciada, en tiempo, dinero y esfuerzo que exigía el espacio.
No ha podido ser. Por una parte, nos queda la satisfacción de haber sabido visibilizar y activar un espacio tal y como nos comprometimos y en un tiempo récord. Por otra, la decepción de ver cómo el funcionamiento mercantilizado clásico se impone a cualquier beneficio social en unos tiempos en que éste debiera ser una prioridad en muchos frentes. Hemos aprendido muchas cosas por el camino, pero nos queda la añoranza de lo que hubiera podido llegar a ser ese espacio con el potencial que pudimos percibir, la necesidad que pudimos constatar y la calidad de las respuestas que por parte de tantos hemos recibido. Por eso, pensamos que sería maravilloso que este proyecto o muchos otros similares se multiplicaran por la ciudad y ocuparan activándolos la mirada de espacios en desuso que alberga. Esperando volver a encontrarnos en otro espacio similar abierto por nosotros o por cualquiera de vosotros que lo pueda hacer viable, os agradecemos el seguimiento y la atención que hacia nosotros habéis manifestado.
La calderería cierra sus puertas….viva la calderería!
….nosotras seguimos trabajando…..











